Vivimos más que nunca. Tus abuelos nacieron en un país donde la esperanza de vida rondaba los 35 años a principios del siglo pasado. Hoy España está entre los tres países más longevos del planeta.
Y aun así, pregunta a cualquiera que haya pasado de los 70 y te dirá lo mismo. Que el problema no es cuánto se vive, es cómo se llega. Este artículo va de eso, de los hábitos de vida saludable que de verdad tienen evidencia detrás y de cómo saber si lo que estás haciendo funciona.
| Indicador en España | Último dato disponible | Qué significa |
|---|---|---|
| Esperanza de vida al nacer | 84,0 años | 81,3 en hombres y 86,6 en mujeres. Entre las más altas del mundo |
| Años de vida saludable al nacer | 80,2 años | Años sin limitación severa de actividad. El 95,4 % de la vida |
| Años con limitación severa | 3,8 años | En 2006 eran 3,7. La cifra apenas ha mejorado en 18 años |
| Esperanza de vida a los 65 | 22,0 años | De los cuales 19,4 sin limitación severa, el 88,4 % |
| Ritmo de mejora | Se está frenando | Entre 2006 y 2012 ganamos 1,7 años. Entre 2012 y 2019, solo 1,0 |
Ministerio de Sanidad, Esperanzas de vida en España 2024, publicado en septiembre de 2026 con datos del INE. Los años de vida saludable se calculan por el método de Sullivan sobre el indicador europeo de limitación de actividad. Los datos son de 2024 porque son los últimos definitivos, las estadísticas de mortalidad llevan alrededor de dos años de desfase.
Vivimos más, pero no llegamos mejor
Antes de entrar en materia, un apunte sobre las fechas que va a ahorrarte confusión. Los datos que vas a ver son de 2024 y son los últimos definitivos que existen. No están desactualizados. Las estadísticas de mortalidad necesitan cerrar el registro de defunciones del año, cruzarlo con las cifras de población y validarlo, así que siempre van con unos dos años de retraso. El informe que citamos se publicó en septiembre de 2026 con datos de 2024.
Y hay otro lío de cifras que conviene aclarar, porque vas a encontrar números muy distintos según dónde mires y los dos son correctos.
El Ministerio de Sanidad dice que en 2024 los españoles tuvimos 80,2 años de vida saludable sobre una esperanza de vida de 84,0. Es decir, 3,8 años con limitación. Suena bastante bien.
Eurostat, en cambio, sitúa los años de vida saludable en España alrededor de los 62. Veintidós años de diferencia. ¿Cómo puede ser?
Pues porque no miden lo mismo. Los dos usan la misma pregunta europea sobre limitación de actividad, pero el Ministerio cuenta solo la limitación grave y Eurostat cuenta cualquier limitación, grave o no. El propio informe español explica que cambió de criterio en 2018 precisamente porque la serie con cualquier limitación era muy inestable.
Así que la lectura honesta es esta. Si hablamos de años vividos sin una limitación que te impida hacer vida normal, son casi 4. Si hablamos de años vividos con alguna molestia que te condiciona, aunque puedas seguir con tu vida, son muchos más. Las dos cosas son verdad y la segunda es la que la gente nota en el cuerpo.
Un aviso sobre las comparaciones entre países, porque es importante. El indicador de Eurostat se basa en una sola pregunta de encuesta sobre si te sientes limitado. Y eso no se responde igual en todas partes. Fíjate en esta rareza, Bulgaria tiene la esperanza de vida más baja de la Unión Europea y aparece entre los primeros puestos en años saludables, mientras Dinamarca está entre los últimos. Una validación hecha en catorce países europeos concluye que el indicador mide bien la limitación percibida, pero pide cautela al comparar su nivel entre países. Así que úsalo para ver la tendencia de España, no para hacer un ranking.
Y a partir de los 65 años la foto cambia bastante
Aquí está el dato que nos interesa y viene de un análisis de la Fundación BBVA y el Ivie publicado en noviembre de 2025 con datos de 2023.
Una persona de 65 años en España vive de media 10,3 años sin discapacidad. El resto de su esperanza de vida a esa edad, 11,4 años, los vive con alguna limitación funcional. Es decir, el 52,7 % de los años posteriores a los 65 se viven con alguna discapacidad, y esos 11,4 años están por encima de la media de la Unión Europea, que es de 10,8.
Y hay un detalle que explica mucho sobre la diferencia entre hombres y mujeres. Los años sin discapacidad son prácticamente idénticos, 10,3 en hombres y 10,2 en mujeres. Lo que cambia es el resto. Las mujeres viven 3,9 años más con discapacidad.
Hay otro dato en el informe del Ministerio que casi nadie recoge. Entre 2006 y 2012 la esperanza de vida en España creció 1,7 años. Entre 2012 y 2019, solo 1,0. Es decir, la velocidad a la que ganamos años se está reduciendo, y no es algo español, pasa en buena parte de los países desarrollados.
Traducido, lo fácil ya está hecho. Lo que queda por ganar ahora depende mucho más de cómo vivimos cada uno. Y ahí es donde los hábitos dejan de ser un consejo de revista y se convierten en la variable principal.
Por qué vivimos tanto en España
Si buscas esto en internet te van a contar siempre lo mismo. Dieta mediterránea, sistema sanitario público y buen clima con mucha vida social.
No es que sea falso. Es que es incompleto, y una de las tres partes está bastante más floja de lo que parece. Vamos por orden.
Lo que de verdad nos puso en el podium
La causa mejor documentada no es ninguna de las tres. Es la caída de la mortalidad cardiovascular, y está medida con técnicas de descomposición demográfica, que es básicamente hacer la contabilidad de a qué causa corresponde cada año ganado.
Entre 1980 y 2009 España ganó más de seis años de esperanza de vida. De esa ganancia, la reducción de la mortalidad cardiovascular aportó el 63 % en mujeres y el 53 % en hombres. Más de la mitad del total. Primero por la bajada de los ictus y, a partir de mediados de los noventa, por la de los infartos.
García-González JM, Revista Española de Cardiología, 2013.
A eso se suma algo que mide la OCDE y que habla bien del sistema sanitario. En 2022 España tuvo 124 muertes prevenibles y 62 tratables por cada 100.000 habitantes en menores de 75 años, y están entre las tasas más bajas de la Unión Europea. Lo interesante es que lo consigue con un gasto sanitario por habitante alrededor de una quinta parte inferior a la media europea.
Y ahora la parte incómoda de la dieta mediterránea
Aquí hay que contar algo que casi nadie cuenta, y es importante.
El estudio de referencia sobre dieta mediterránea es el ensayo PREDIMED, publicado en 2013 en el New England Journal of Medicine. Es el que está detrás de casi todos los titulares que has leído. Pues bien, ese artículo fue retractado en 2018, porque una auditoría encontró problemas en cómo se repartieron los participantes entre grupos. Hubo desviaciones en 1.588 de 7.447 personas, un 21 %, incluyendo un centro que asignó por clínicas enteras en lugar de persona a persona.
Se reanalizó y se volvió a publicar el mismo año. Y aquí está lo honesto. Los resultados aguantaron en lo esencial, con una reducción de alrededor del 30 % en eventos cardiovasculares combinados en personas de alto riesgo. Pero cuando se mira cada cosa por separado, el único beneficio claro es la reducción de ictus. No hubo diferencia significativa en infarto, en muerte cardiovascular ni en mortalidad total.
La revisión Cochrane, que es el árbitro independiente en estos asuntos, lo clasifica como evidencia de baja calidad para mortalidad e infarto, y de calidad moderada solo para el ictus. Su conclusión literal es que sigue habiendo cierta incertidumbre.
Estruch et al., New England Journal of Medicine, 2018, versión republicada tras la retractación del artículo de 2013. Rees et al., Cochrane Database of Systematic Reviews, 2019.
El problema es que ya no comemos así
Y esta es la pieza que termina de desmontar el relato. El estudio ANIBES encontró que el 94,6 % de la población española no llega a las cinco raciones diarias de fruta y verdura, y que el 83,5 % come menos de media ración diaria de cereales integrales, mientras consume más carne de la recomendada.
En niños el dato es peor. El estudio ALADINO de 2023, con 12.678 escolares de 6 a 9 años, sitúa la obesidad infantil en el 15,9 %, y España aparece de forma recurrente entre los países europeos con más exceso de peso infantil. Con un detalle que conviene no pasar por alto, en hogares con menos de 18.000 euros anuales la obesidad infantil es del 23,4 %, y en hogares de más de 30.000 euros baja al 10,9 %.
Lo que esto significa es que la dieta tradicional pudo ayudar a las generaciones que hoy son mayores, que son justo las que determinan la esperanza de vida actual. Usarla como explicación del presente, o como garantía de futuro, no se sostiene con los datos de lo que comemos hoy.
Dos factores que nadie menciona y que sí pesan
El tráfico. En 2024 murieron 1.785 personas en las carreteras españolas, 37 por millón de habitantes, por debajo de la media de la Unión Europea. La mortalidad vial alcanzó su máximo hacia 1989 y desde entonces ha caído muchísimo. Los análisis de descomposición identifican los accidentes de tráfico como una de las causas que frenaban la esperanza de vida de los jóvenes españoles en los ochenta, y su reducción posterior como una ganancia real. Eso no viene de la dieta, viene de normativa, carnet por puntos e infraestructuras.
El tabaco, y sobre todo cuándo empezó cada uno. Entre 1990 y 2018 el tabaco causó 1.717.150 muertes en mayores de 35 años en España, el 12,7 % del total. Pero mira el desglose por sexo, porque es revelador. Supuso el 22,3 % de las muertes de hombres y solo el 2,3 % de las de mujeres.
El motivo es que las mujeres españolas se incorporaron al tabaco mucho más tarde. Y eso tiene una consecuencia que conviene saber. En ese mismo periodo, la mortalidad por cáncer de pulmón subió un 151,7 % en mujeres y bajó un 12,1 % en hombres. Buena parte de la ventaja femenina actual viene de que las mujeres que hoy tienen más de 75 años apenas fumaron, y las cohortes que sí empezaron están llegando ahora a las edades de más mortalidad.
Dirección General de Tráfico, Informe anual de siniestralidad 2024. European Journal of Public Health, 2022, tendencias de mortalidad atribuible al tabaco en España.
Y un mito que conviene tirar
El del vino y el patrón mediterráneo de beber. Según el perfil sanitario de la OCDE de 2025, el consumo de alcohol en España subió de 10,4 litros por adulto en 2015 a 11,1 litros en 2023, el quinto más alto de la Unión Europea y alrededor de un 10 % por encima de la media europea. No hay base para presentar el alcohol español como un factor protector.
Hábitos de vida saludable que sí cambian algo
Vamos a lo práctico. De todo lo que te van a contar sobre vida saludable, estos son los que tienen estudios serios detrás, ordenados por lo que de verdad aportan.
| Hábito | Qué dice la evidencia | Fuerza |
|---|---|---|
| Relaciones sociales | Las personas con vínculos sólidos tuvieron un 50 % más de probabilidad de supervivencia en un metaanálisis de 148 estudios y 308.849 personas | Muy alta |
| Ejercicio de fuerza y equilibrio | Reduce la tasa de caídas un 23 % en mayores, con certeza alta según Cochrane | Muy alta |
| Actividad física general | La OMS recomienda 150 a 300 min semanales de intensidad moderada, más fuerza dos días | Alta |
| Combinar varios hábitos | No fumar, peso saludable, media hora diaria de actividad, alcohol moderado y buena dieta se asoció a 14 años más de esperanza de vida a los 50 en mujeres y 12,2 en hombres | Alta, observacional |
| Dormir siete horas o más | El consenso de las dos grandes sociedades del sueño habla de siete o más, no de ocho | Alta |
| Suplementos y biohacks | No existe nada con evidencia comparable a lo anterior | Baja |
Holt-Lunstad et al. (2010), Sherrington et al. (Cochrane, 2019), Bull et al. (OMS, 2020) y Li et al. (Circulation, 2018). El estudio de Li es observacional, muestra asociación y no causalidad.
Fíjate en lo que encabeza la lista. No es un suplemento ni un aparato. Son las personas que tienes alrededor. Y lo segundo es levantar peso.
Dormir
Empecemos por desmontar lo primero. No todo el mundo necesita ocho horas. El consenso conjunto de la American Academy of Sleep Medicine y la Sleep Research Society, elaborado por quince expertos, recomienda a los adultos dormir siete o más horas de forma regular. Reconoce además que la necesidad varía de una persona a otra por genética, salud y entorno.
Lo que sí se asocia con peores resultados de salud es dormir por debajo de siete de forma mantenida. En una cohorte británica de casi 8.000 personas seguidas unos 25 años, dormir seis horas o menos a los 50 y a los 60 se asoció a más riesgo de demencia que dormir siete. Ojo con esto, es una asociación y los propios autores advierten de que el sueño corto podría ser también una señal temprana, no solo una causa.
Y hay una cosa que sorprende a mucha gente. Despertarse por la noche es normal. Entre ciclos de sueño hay despertares breves que normalmente no se recuerdan, y el tiempo despierto después de dormirse aumenta con la edad en personas perfectamente sanas. Si te despiertas una vez y vuelves a dormirte, no tienes un problema. Lo tienes si no consigues volver a dormir y eso te pasa factura al día siguiente.
Recuperarte
Dormir y recuperarse no son lo mismo. Puedes pasar ocho horas en la cama y levantarte sin haber recuperado nada.
La recuperación tiene que ver con cómo tu sistema nervioso pasa de modo activación a modo descanso. Y eso se puede observar. La variabilidad de la frecuencia cardíaca, que es la pequeña diferencia de tiempo entre un latido y el siguiente, refleja ese equilibrio. Cuando estás descansado, el corazón late con más irregularidad entre latidos. Cuando acumulas carga, esa variabilidad tiende a bajar.
Aquí hay un matiz importante que casi nadie explica. La variabilidad cardíaca no se compara con la media de la población, se compara contigo mismo. Hay personas sanas con valores de 20 y personas sanas con valores de 120. Lo que importa es si tu número de hoy está por encima o por debajo de tu propio normal, y eso solo se sabe midiendo durante unas cuantas noches.
Lo mismo con la temperatura corporal o el pulso en reposo. Son indicadores de bienestar que dicen cosas útiles sobre tu tendencia, no diagnósticos. Una pulsera no detecta enfermedades ni las previene, y conviene decirlo claro.
Entender tu cuerpo
Y llegamos al punto donde entran los datos, con una advertencia por delante.
Las pulseras de salud de consumo funcionan razonablemente bien para distinguir cuándo duermes y cuándo estás despierto. Una comparación de siete dispositivos frente a polisomnografía, que es la prueba de referencia en un laboratorio del sueño, concluyó que tenían buen rendimiento detectando el sueño y que la mayoría igualaba o superaba a la actigrafía clásica.
Pero el mismo estudio señala algo que te interesa saber. Donde fallan es en las fases. Una pulsera estima si estás en sueño profundo o en REM a partir del movimiento y del pulso, no de la actividad cerebral, que es lo que define esas fases de verdad. Así que cuando una app te dice que has tenido 52 minutos de sueño profundo, eso es una estimación orientativa. Útil para ver tendencias, no para obsesionarse.
Del dato al hábito con Wellbeinn Mate
Dicho todo lo anterior, aquí está el argumento honesto a favor de medir.
La mayoría de la gente que abandona un hábito lo hace porque no ve resultados. Empiezas a acostarte antes, a las tres semanas no notas nadar y lo acabas dejando. El problema es que estás usando el peor instrumento de medida que existe, que es tu propia percepción, que se adapta en días.
Una serie de seis semanas te enseña cosas que una sensación no te enseña. Por ejemplo, que tu descanso baja de forma consistente los días que cenas tarde. O que la copa de vino de los viernes te fragmenta la segunda mitad de la noche, que es exactamente lo que describe la literatura sobre alcohol y sueño. O que tu cuerpo tiene un horario propio distinto del que impone tu agenda.
Eso es lo que hace la Wellbeinn Band con la app Wellbeinn Mate. Mientras duermes, trabajas o entrenas, va registrando pulso, sueño, movimiento y temperatura, y la app lo traduce a algo que se entiende a la primera.
Lo primero que ves cada mañana es tu Wellbeinn Score, un número de 0 a 100 que no se queda quieto. Se recalcula cada diez minutos. Baja cuando te exiges, sube en los ratos de calma, y la app te desglosa qué lo ha movido. La noche que tuviste, la reunión que te tensó, el entreno de la tarde. Un número que puedes entender, no un número que te cae del cielo.
Y una cosa que conviene saber desde el principio. La app necesita unos días para aprender cuál es tu normal. Las primeras cifras son orientativas y se van afinando. Eso no es un defecto, es cómo funciona cualquier sistema que te compara contigo mismo y no con una media.

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Ver Wellbeinn BandPero hay más. También puedes entender tu composición corporal, con la Wellbeinn Balance se conecta a la misma app y te da diez métricas cada vez que te pesas. Las dos, junto a la presoterapia, están en la colección de salud medible.
Y si lo que falla es el ritual de la noche
Ningún suplemento resuelve un insomnio. Si llevas meses durmiendo mal, el camino es el que decíamos antes, hablarlo con un profesional. Dicho eso, la normativa europea sí reconoce dos cosas concretas y vale la pena saber exactamente cuáles son, porque la lista de lo autorizado es bastante más corta de lo que sugieren los anuncios.
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Preguntas frecuentes
¿Cuáles son 5 hábitos para dormir mejor?
Ordenados por lo que de verdad respalda la evidencia. Primero, horarios regulares, sobre todo la hora de levantarte, incluidos los fines de semana. Segundo, usar la cama solo para dormir, y si no te duermes en un rato, levantarte y hacer algo tranquilo con luz tenue hasta que vuelva el sueño. Tercero, cuidar la cafeína por la tarde y el alcohol por la noche. Cuarto, una ducha o baño templado una o dos horas antes de acostarte. Y quinto, moverte durante el día. Ahora bien, conviene saber una cosa, las guías de la American Academy of Sleep Medicine recomiendan expresamente no usar la higiene del sueño como tratamiento único de un insomnio crónico. Para eso la primera línea es la terapia cognitivo conductual.
¿Cómo dormir 8 horas seguidas sin despertarme?
Partiendo de la base de que no todo el mundo necesita ocho horas y de que despertarse brevemente por la noche es fisiológicamente normal. El tiempo despierto después de dormirse aumenta con la edad en personas sanas. Lo que sí puedes hacer es mantener la misma hora de levantarte todos los días, no quedarte en la cama dando vueltas si llevas un rato sin dormirte, no mirar el reloj y reservar la cama para dormir. Si te despiertas de madrugada y no vuelves a dormir, levántate, ve a otra habitación con luz tenue y haz algo tranquilo hasta que vuelva el sueño. Eso se llama control de estímulos y es una de las técnicas con mejor respaldo.
¿Qué hacer para dormir profundamente toda la noche?
Te lo decimos claro, eso no es posible y no es un fallo tuyo. El sueño profundo se concentra en los primeros ciclos de la noche y el REM predomina en la última parte, así que la noche siempre alterna fases. Además, el porcentaje de sueño profundo disminuye de forma natural con la edad, y eso no es patológico. Lo que sí aumenta la presión de sueño y favorece un descanso más consolidado es moverte durante el día, mantener horarios regulares y no alargar el tiempo en cama más allá de lo que realmente duermes. Perseguir los minutos de sueño profundo que marca una app suele dar más ansiedad que descanso.
¿Cómo relajar el cerebro para dormir?
Las técnicas de relajación en general, que incluyen respiración lenta y relajación muscular progresiva, cuentan con una recomendación condicional de la American Academy of Sleep Medicine como tratamiento independiente. Funcionan mejor si las practicas de día, con calma, hasta dominarlas, y no solo cuando ya estás desesperado a las tres de la mañana. Hay un truco concreto con estudio detrás, escribir durante cinco minutos la lista de tareas del día siguiente antes de acostarte. En un ensayo con polisomnografía, quienes escribían pendientes se durmieron en unos 15,8 minutos frente a 25,1 del grupo de comparación. Eso sí, fue una sola noche y con adultos jóvenes sanos, no con personas con insomnio. Y sobre la famosa respiración 4-7-8, no hay ensayos que validen específicamente esa cuenta frente a cualquier otra respiración lenta.
¿Qué remedio casero es bueno para dormir bien toda la noche?
El que mejor respaldo tiene, y con bastante diferencia, es el baño o la ducha templada antes de acostarse. Un metaanálisis de 17 estudios encontró que con agua entre 40 y 42,5 grados, tomada una o dos horas antes de acostarse y aunque sean solo diez minutos, la gente se dormía de media unos diez minutos antes. El mecanismo es curioso, el calor dilata los vasos de manos y pies, el cuerpo pierde calor por la piel y eso amplifica la bajada natural de temperatura corporal que acompaña al sueño. Por eso el momento importa, justo antes de meterse en la cama deja poco margen. Sobre la valeriana, los metaanálisis encuentran como mucho una mejora subjetiva y no han demostrado eficacia con medidas objetivas. Las infusiones son rituales seguros para la mayoría, pero no esperes de ellas lo que no pueden dar.
¿Qué tomar o comer para tener sueño?
Aquí hay bastante mito. Lo del pavo y la leche que dan sueño por su triptófano es más complicado de lo que se cuenta, porque el triptófano de la comida compite con otros aminoácidos por el mismo transporte hacia el cerebro, y un alimento proteico aporta también muchos de esos competidores. Los efectos medibles en estudios se han visto con triptófano aislado en suplemento, en cantidades que no alcanzas comiendo. Del kiwi hay un estudio de 24 personas sin grupo control, que es muy poco para concluir nada. Y de las cerezas ácidas, un metaanálisis reciente no encontró efecto global significativo sobre la calidad del sueño. Lo que sí tiene sentido es no acostarte con una cena muy copiosa o muy grasa, sobre todo si sueles tener reflujo.
¿Qué vitamina te falta cuando no puedes dormir?
En la gran mayoría de los casos, ninguna. Plantear el insomnio como una carencia vitamínica es una simplificación que puede retrasar que recibas el tratamiento que sí funciona, y desvía la atención de causas mucho más frecuentes como el estrés, la ansiedad, el dolor, los horarios irregulares o los fármacos. Sobre el magnesio, la revisión disponible solo encontró tres ensayos con 151 personas mayores y sus propios autores concluyen que la calidad de la literatura es deficiente para hacer recomendaciones bien fundamentadas. Sobre la vitamina D, lo que hay son asociaciones observacionales, que no demuestran causa. Hay una excepción que sí merece analítica, y es el síndrome de piernas inquietas, esa necesidad imperiosa de mover las piernas que empeora en reposo y por la noche. Ahí las guías recomiendan revisar la ferritina. Si te suena, pide cita y coméntalo, no te suplementes por tu cuenta.
¿Por qué España tiene una esperanza de vida tan alta?
La causa mejor documentada no es la que se suele contar. Es la caída de la mortalidad cardiovascular, que entre 1980 y 2009 aportó el 63 % de la ganancia de esperanza de vida en mujeres y el 53 % en hombres, según un análisis de descomposición demográfica publicado en la Revista Española de Cardiología. A eso se suma que España tiene una de las tasas más bajas de mortalidad evitable de la Unión Europea, con 124 muertes prevenibles y 62 tratables por cada 100.000 habitantes en 2022, y que lo consigue con un gasto sanitario por debajo de la media europea. Hay otros dos factores que casi nadie menciona y que sí pesan, la fuerte caída de la mortalidad por tráfico desde finales de los ochenta y el hecho de que las mujeres españolas se incorporaran tarde al tabaco. Lo que no existe es ningún estudio que reparta esa ventaja en porcentajes entre dieta, sanidad y clima, así que desconfía de quien te dé esas cifras.
¿La dieta mediterránea alarga la vida?
Probablemente ayuda, pero bastante menos de lo que sugieren los titulares. El estudio de referencia es el ensayo PREDIMED, y conviene saber que su publicación de 2013 fue retractada en 2018 por problemas en el reparto de participantes entre grupos, con desviaciones en 1.588 de 7.447 personas. Se reanalizó y se volvió a publicar, y los resultados aguantaron en lo esencial, alrededor de un 30 % menos de eventos cardiovasculares combinados en personas de alto riesgo. Ahora bien, al mirar cada resultado por separado, el único beneficio claro es la reducción de ictus. No hubo diferencia significativa en infarto, en muerte cardiovascular ni en mortalidad total. La revisión Cochrane lo califica de evidencia de baja calidad para mortalidad e infarto y de calidad moderada solo para el ictus. Y hay un detalle que choca con el relato, el 94,6 % de los españoles no llega hoy a las cinco raciones diarias de fruta y verdura.
¿Por qué las mujeres viven más pero con más limitaciones?
Tiene nombre técnico, se llama paradoja salud-supervivencia entre sexos, y los datos españoles la ilustran muy bien. Según el análisis de la Fundación BBVA y el Ivie con datos de 2023, a los 65 años los años vividos sin discapacidad son prácticamente idénticos, 10,3 en hombres y 10,2 en mujeres. La diferencia está en el resto, porque las mujeres viven 3,9 años más con discapacidad. La explicación con más respaldo es que las mujeres acumulan más enfermedades que limitan pero no matan, mientras que los hombres acumulan más enfermedades que matan antes. A eso se suman los comportamientos de riesgo históricamente más masculinos, como el tabaco, el alcohol y los accidentes, y que las mujeres suelen declarar más limitaciones y usar más los servicios sanitarios.
¿Cómo llegar a vivir 100 años?
Con honestidad, nadie puede prometerte eso y desconfía de quien lo haga. Lo que sí sabemos es qué se asocia a vivir más y mejor. En un estudio con grandes cohortes estadounidenses, combinar cinco factores de bajo riesgo, que eran no fumar, peso saludable, al menos media hora diaria de actividad moderada o vigorosa, consumo moderado de alcohol y dieta de calidad, se asoció a 14 años más de esperanza de vida a los 50 en mujeres y 12,2 en hombres frente a quienes no cumplían ninguno. Es un estudio observacional, muestra asociación y no causalidad, y las cohortes eran mayoritariamente de profesionales sanitarios estadounidenses. Añade a eso los vínculos sociales, que en un metaanálisis de 148 estudios se asociaron a un 50 % más de probabilidad de supervivencia, una magnitud comparable a dejar de fumar.
¿Cómo vivir bien después de los 80 años?
Conservando la función, que es distinto de conservar la vida. Lo que más respaldo tiene es el ejercicio. Una revisión Cochrane concluye con certeza alta que el ejercicio reduce la tasa de caídas un 23 % en mayores que viven en su casa, y que los programas que combinan equilibrio y ejercicios funcionales con fuerza la reducen probablemente un 34 %. Las guías de la OMS de 2020 recomiendan a los mayores de 65 entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada, fortalecimiento al menos dos días y, además, actividad multicomponente que priorice el equilibrio y la fuerza al menos tres días por semana. Una novedad de esas guías es que esto se recomienda a todos los mayores, no solo a los que ya tienen movilidad reducida. Y súmale los vínculos sociales, que pesan más de lo que la gente cree.
¿Son fiables las pulseras de salud para medir el sueño?
Depende de qué midas. Para distinguir si estás dormido o despierto y para estimar el tiempo total de sueño funcionan razonablemente bien. Un estudio que comparó siete dispositivos de consumo con polisomnografía concluyó que tenían buen rendimiento detectando el sueño y que la mayoría igualaba o superaba a la actigrafía. Donde fallan es en las fases, porque las estiman a partir del movimiento y del pulso, no de la actividad cerebral, que es lo que de verdad las define. Así que los minutos de sueño profundo o de REM que te muestra una app son una estimación orientativa. Lo valioso es la tendencia a lo largo de las semanas, no el número de una noche concreta.
¿La Wellbeinn Band diagnostica problemas de salud?
No, y es importante que quede claro. Es un dispositivo de bienestar, no un producto sanitario. Las métricas que muestra, como el sueño, la variabilidad cardíaca, el estrés o la temperatura, son indicadores de bienestar que sirven para conocer tus tendencias y mantener hábitos. No detectan, diagnostican ni previenen ninguna enfermedad, y no sustituyen la valoración de un profesional sanitario. Si tienes síntomas que te preocupan, como insomnio de más de tres meses, ronquidos con pausas en la respiración o cansancio que no mejora, eso se consulta con tu médico.
¿Necesito pagar una suscripción para usar la app?
No. Wellbeinn Mate es gratuita y viene incluida con tu compra, sin suscripciones. Está disponible en App Store y Google Play, y además de la Band se conecta con la báscula Wellbeinn Balance y con la presoterapia, de modo que puedes ver en el mismo calendario lo que has hecho cada día con cada dispositivo.
Fuentes y referencias (20)
Por qué vive tanto España (6)
- García-González JM. Contribuciones de la mortalidad cardiovascular a la esperanza de vida de la población española de 1980 a 2009. Rev Esp Cardiol. 2013. revespcardiol.org
- OECD, European Observatory on Health Systems and Policies. Country Health Profile 2025, Spain. State of Health in the EU. 2025. eurohealthobservatory.who.int
- Estruch R, Ros E, Salas-Salvadó J, et al. Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet supplemented with extra-virgin olive oil or nuts. N Engl J Med. 2018;378(25):e34. Versión republicada tras la retractación del artículo de 2013. doi.org/10.1056/NEJMoa1800389
- Rees K, Takeda A, Martin N, et al. Mediterranean-style diet for the primary and secondary prevention of cardiovascular disease. Cochrane Database Syst Rev. 2019;(3):CD009825. doi.org/10.1002/14651858.CD009825.pub3
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- Fundación BBVA e Ivie. Esenciales 07/2025, Esperanza y calidad de vida de los mayores. Noviembre de 2025. fbbva.es
Estadísticas oficiales y guías de organismos (4)
- Ministerio de Sanidad. Esperanzas de vida en España, 2024. Madrid, Secretaría General de Salud Digital, Información e Innovación del SNS, 2026. sanidad.gob.es
- Bull FC, Al-Ansari SS, Biddle S, et al. World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. Br J Sports Med. 2020;54(24):1451-1462. doi.org/10.1136/bjsports-2020-102955
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Redacción y revisión del artículo
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